Bolivia, Argentina y Uruguay: ¿Retorno del progresismo a Sudamérica?

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El próximo 20 de octubre se llevará a cabo la elección general en Bolivia. De acuerdo a la última encuesta de intención de voto realizada por la empresa Viaciencia el presidente y candidato del oficialismo, Evo Morales Ayma, ganaría en primera vuelta con el 43,2% de la preferencia electoral, seguido por el candidato conservador Carlos Mesa con 21,3% de la votación. Si bien aún falta un poco más de un mes para la elección, la tendencia hasta ahora, ha sido que Morales ganará las elecciones.

El gobierno del presidente Morales Ayma ha demostrado la suficiente capacidad para mejorar la vida de millones de personas y presentó a la ciudadanía un proyecto político encaminado a profundizar y ampliar el Proceso de Cambio hasta 2025, año que se conmemorará el bicentenario de la creación del Estado boliviano. Todo indica que la población apoyará mayoritariamente la continuidad de esta etapa de progreso y estabilidad macroeconómica que aún debe mejorar el desarrollo humano de la población boliviana.

La próxima victoria electoral de Morales Ayma contrastará con los programas políticos con base en políticas de libre mercado como los casos de Mauricio Macri en Argentina (2015), Lenin Moreno (2017) en Ecuador, abandonando las políticas progresistas iniciadas por Rafael Correa; Jair Bolsonaro en Brasil (2019), Sebastián Piñera en Chile (2019), y también al modelo ecléctico del presidente Martín Vizcarra en Perú (2018), quien asumió la presidencia por sucesión constitucional tras la dimisión del presidente Pedro Pablo Kuczynski. La situación de debilidad de los gobiernos progresistas en la región podría revertirse gradualmente después de la elección de Bolivia; otras dos elecciones generales decisivas sucederán en la subregión: Argentina y Uruguay van a las urnas el próximo 27 de octubre. En ambos casos, la izquierda o el progresismo lideran la intención de voto.

En Argentina, la fórmula compuesta por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner representando el Frente de Todos, recientemente en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), demostraron una impresionante adhesión social a su proyecto político al obtener una diferencia de más de 17,5 % de intención de voto respecto a la dupla oficialista de Mauricio Macri y Miguel Ángel Picheto del partido Juntos por el Cambio. La situación es auspiciosa para las fuerzas peronistas y de izquierda, aquellas consideradas como de vanguardia política y social.

El triunfo del Frente de Todos en las PASO parece ser el preámbulo de un gobierno que recuperará la conducción de la economía (ofrecida por el presidente Macri al Fondo Monetario Internacional) así también el manejo de la actual crisis social. En esas titánicas tareas, la fórmula Fernández-Fernández tiene experiencia probada en recuperación del tejido social con medidas de redistribución económica. Sin embargo, el panorama político es complejo. Por su parte, el macrismo intenta remontar las encuestas, todas negativas. Si no hay mayor novedad, el próximo 10 de diciembre, el peronismo-kirchnerista retornará al poder.

En Uruguay el Frente Amplio (FA) que gobierna desde el primer gobierno del presidente Tabaré Vásquez (2004) también tiene amplio margen para ganar el próximo domingo 27 de octubre para continuar con la senda progresista, quizá, en el país más progresista de Sudamérica. Daniel Martínez, alcalde de Montevideo y candidato presidencial por el FA, en la semana pasada y de acuerdo a la firma encuestadora Factum, pasó de tener una intención de voto del 37% al 39%, respecto a Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, segundo con 26%. A ambas fuerzas políticas les preocupa que, según dicha encuesta, el 13% de los consultados indicara que todavía no sabe a cuál partido votará o que será en blanco. Quedan varias semanas por delante para que se confirme la tendencia favorable al FA y así evitar el ballotage.

Adicionalmente, cabe indicar que el 27 de octubre, en Colombia, se llevarán a cabo elecciones regionales para elegir a gobernadores en los 32 departamentos y sus respectivas asambleas departamentales, 1.101 alcaldes y concejos municipales y 1.040 juntas administradoras locales. El periodo de ejercicio de las futuras autoridades será de 2020 hasta 2023. Por tanto, cabe la posibilidad de que sean elegidos candidatos de la floreciente izquierda y frentes progresistas emergentes tras el acuerdo de paz que puso fin -aunque sea de manera formal- a la guerra interna que desangró al país andino por más de cincuenta años.

En Sudamérica y particularmente en los países sobre los que nos referimos existen grandes desafíos políticos, económicos y sociales, a saber: la reducción de la extrema pobreza, la inclusión social, políticas para la clase media constreñida por una alta presión impositiva, la universalización de los servicios básicos, la distribución de la riqueza de la manera más equitativa, la reducción de casos de violencia contra la mujer, la lucha contra el crimen organizado y la corrupción, generación de empleo digno, entre otras numerosas urgencias y necesidades. Al parecer la respuesta está en aquellos partidos políticos que propugnan un estado fuerte y la justicia social frente a los que desean un Estado mínimo que obedezca al mercado.

Fuente: https://elpais.bo/bolivia-argentina-y-uruguay-retorno-del-progresismo-a-sudamerica/

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