¿Quo Vadis OEA?

In Bolivia, CatArtBolivia

Ortodoxia económica republicana Vs. Derechos Humanos  

Por Eliseo Cabral*

La Cumbre de los Pueblos, paralela a la de los jefes de Estado de las Américas desarrollada en Lima Perú y bajo el lema por la Articulación Social de Nuestra América, que se promueve ‘como un espacio para definir vías de hacer frente a la ofensiva imperialista e intervencionista del gobierno norteamericano a cargo de Donald Trump. Pero en el fondo se trata ‘de la defensa de la soberanía nacional y de una integración con voz propia’. En la cual por ej, delegados de Perú y Brasil disertaran sobre ‘La coartada del libre comercio y las inversiones: la ofensiva de las elites del poder económico en Nuestra América y El proyecto de Capital: desigualdades y autoritarismos que sostienen el libre mercado’.

Sobre este último punto, antes se actuaba en Bolivia bajo el dicho ‘hecha la ley, hecha la trampa’, con las cuales las transnacionales burlaban las leyes que supuestamente normaban las constituciones políticas de los países, sobre todo latinoamericanos, y de esa manera menoscabando sus derechos humanos. Porque los derechos humanos no son solo no perseguir, no encarcelar o exiliar, sino atentar y vender al mejor postor el patrimonio de los pueblos, sobre todo a las trasnacionales petroleras como lo fue el caso de Bolivia. Estas empresas, que como sus capitales son fluctuantes y apátridas, huyen apenas ganan o pierden; en ambos casos si pierden el costo los asumen los Estados y si ganan, los Estados solo ganaban un pequeño impuesto a las utilidades.

En Bolivia este fue el caso de la capitalización, o la venta a precio de gallina muerta de las empresas estratégicas del Estado boliviano: YPFB, ENDE, ENFE, LAB, ENTEL. En este negociado figura la Ley de Hidrocarburos, que fue el origen de la Guerra del Gas en octubre de 2003. Este proceso, que en realidad fue generándose en el gobierno del Acuerdo Patriótico (MIR,ADN, CONDEPA, 1989-1993), tuvo su corolario con el MNR y sus aliados, donde figuran el Movimiento Bolivia Libre (MBL), con Antonio Aranibar (hoy prófugo) y Juan del Granado; mientras por el MRTKL estaba Víctor Hugo Cárdenas. Y al privar al pueblo boliviano de los recursos naturales para su bienestar se les privaba de sus derechos humanos básicos, como propietarios legítimos de los mismos, aunque sea verdad de Perogrullo.

Y al respecto cabe preguntarse ¿por qué la OEA nunca se pronunció sobre esta flagrante violación a los derechos humanos de los bolivianos, cuando en un pasado cercano se los quebrantaban? Tampoco lo hizo en los casos de otros países latinoamericanos en procesos análogos, cuyos recursos solo les pertenecían en el papel. En nuestro país, el resultado de la capitalización fue desempleo generalizado, pobreza, exclusión; en fin una especie de genocidio económico y para el cual el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, como sus antecesores no tienen ni tuvieron respuestas o callaron.

Es altamente significativo, entonces, que Almagro apoye a rajatabla a la oposición boliviana, si ellos, principalmente Jorge Tuto Quiroga, Jaime Paz, Samuel Doria Medina, Carlos Mesa, hayan sido en función pública los principales privatizadores, y cuyo origen se remonta al Decreto Supremo 21060 promulgado en 1985 por el entonces presidente del MNR Víctor Paz Estensoro, y ‘perfeccionado’ por Gonzalo Sánchez de Lozada. Este proceso doloso incluyó la compra de votos de parlamentarios, de cualquier tendencia (era un secreto a voces que los cheques para aprobar la capitalización llegaban a los parlamentarios vía Carlos Sánchez Berzaín, a su vez generados por los gastos reservados); incrementó a niveles dramáticos la deuda externa; además de que nunca hubo auditoría para los gastos discrecionales que se usaron en la capitalización. En ese sentido es claro que aquellos personajes, que no han desaparecido de la escena política, son los nostálgicos del Decreto Supremo 21060.

¿Y qué significa todo aquello? Que a su vez, los políticos criollos bolivianos tienen como faro y consejeros de oficio a los republicanos estadounidenses. Según el Premio Nobel de Economía, el norte americano  Paul Krugman “el Partido Republicano es una rama de una estructura monolítica, con una ideología  rígida: reducción de impuestos a los ricos por encima de todo lo demás, (y eliminación de las políticas de bienestar para los más desfavorecidos). Otra de las ramas de esta estructura son los medios de comunicación cautivos, que en todo momento reproducen como loros la línea del partido. Y esta estructura monolítica (espléndidamente financiada por un pequeño número de familias muy, muy ricas) recompensa la fidelidad absoluta y de hecho insiste en ella”. En resumidas cuentas a esta estructura se debe la elección de presidentes ultraconservadores y derechistas como Ronald Reagan, Los Bush, padre e hijo, y ahora Donald Trump.

No hay que olvidar que entre los republicanos figura el senador por Florida, Marco Rubio, quien asistió a la última Cumbre de las Américas realizada en Lima. En su papel de portavoz ‘oficioso’ de la Casa Blanca para políticas en América Latina, este halcón de la derecha anticastrista, es favorable a un golpe de Estado en Venezuela, opositor al control de armas en su propio país, donde recibió duras críticas en su Estado por esta postura y luego de la masacre de estudiantes en un colegio de Florida. También es partidario de congelar las relaciones con Cuba y de estar de acuerdo con intervenciones militares; además de tener entre sus amigos más cercanos, nada menos, que al director de la CIA Mike Pompeo.

Pues bien, el modelo ‘Rubio’ lo siguen varios políticos conservadores de la región, perfectamente intercambiables entre ellos porque han salido de ese mismo molde: en Argentina Mauricio Macri, que de la misma manera que Trump ha comenzado a desmantelar las políticas de bienestar implementadas por los Kirchner. A su lado ha vuelto el también reaccionario presidente de Chile Sebastián Piñera; y bajo este mismo modelo anti indigenista y similar al del dictador argentino Rosas, quien casi diezmó a los indígenas patagónicos, figuran políticos chilenos como José Antonio Kasst y Jaime Bellolio, cortados por la misma tijera del anti bolivianismo, anti indígenas y partidarios, de ser posible, de construir un muro a lo Trump en la frontera con Bolivia. Las últimas medidas anti inmigratorias del gobierno chileno lo demuestran.

Y los políticos que se ajustan a ese modelo ‘Rubio’, particularmente Quiroga o Doria medina están esperando sumarse para debilitar a la democracia boliviana y suprimir, como antes sus derechos humanos con sus políticas privatizadoras de la ortodoxia económica neoliberal, ante el silencio complaciente de la OEA.

*Mienbro de la Comunidad de Investigadores Antiimperialistas de Bolivia www.cia.bo

 

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