LA DICTADURA DE LA IGLESIA CATÓLICA: HIPÓCRITA Y FASCISTOIDE

In Bolivia, CatArtBolivia

CAMBIA NADA CAMBIA, PARA ELLOS

 

Para extirpar a la cultura indígena los españoles sólo necesitaron dos cosas: su férrea voluntad de dominio y la iglesia católica.

 

“Fisonomía del Indio”, Gustavo Adolfo Otero

 

La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) en base a su documento Con la libertad de los hijos de Dios desautorizó las declaraciones del cardenal Toribio Ticona por haberse declarado ‘amigo del presidente Evo Morales. En primer lugar llama la atención que la Iglesia Católica a través de su jerarquía siga siendo vertical, en otras palabras una dictadura, avalada por las clases medias decadentes. Como en tiempos de la Colonia quiere seguir practicando su ‘extirpación de idolatrías’, y si al principio se mostró reacia con el proceso de descolonización emprendida por el gobierno del MAS, luego entró  en franca como solapada lucha al ver cada vez más amenazadas sus parcelas espirituales y sus sempiternos intereses, usando sus argucias de siempre: satanizar la hoja de coca, repudiar a la whipala, y apoyando la demanda por la capitalía plena, por ej

 

Cuenta la historia que “en la antigua Charcas, además de contar con famosos monumentos coloniales como el Convento San Felipe de Neri, construido en  el siglo XVII y con la plata de Potosí, demostraba con ostentación el poder de la iglesia católica. Por ese entonces el poder eclesiástico era tan representativo que haba una iglesia en casi cada cuadra durante la Colonia. Los que podían ingresar eran naturalmente civiles identificados como creyentes de rancio abolengo. (Y los que no por supuesto los indios y que tampoco tenían acceso a la plaza, como casi toda la época republicana). Allá están enterrados Arzobispos y otras figuras de la jerarquía. En lo que se refiere al clero, en el libro Monumentos de Bolivia, de Teresa y José de Mesa se dice y ratifica lo dicho, por ejemplo sobre la Iglesia de los Jesuitas en Sucre”:

 

“La ideología mesiánica de los jesuitas se fundaba en que la educación superior debía estar siempre en manos de la Iglesia. Allí se fundó la primera Universidad: la Real y Pontificia San Francisco Javier. En el libro Monumentos de Bolivia, de Teresa y José de Mesa se dice sobre la Iglesia de los Jesuitas en Sucre: Existe en le biblioteca de Paris el plano del Colegio de la Compañía, en él se puede ver que junto a la iglesia principal existía otra exclusiva para los indios, creando así una estructura dual típica de los Jesuitas”.

 

 

Entonces es natural que la Iglesia desde un principio se mostrara enemiga del Proceso de Cambio encabezado por Evo Morales, fiel a su doctrina fascistoide no quiere igualdad. Porque la convivencia entre la iglesia y la derecha no es nueva. Cualquier cambio en favor de los pobres siempre fue resistida, hasta con sus propios sacerdotes. Eso pasó, por ejemplo, con la llamada Teología de la Liberación y los curas tercermundistas como Camilo Torres, combatidos por la curia; o con el cardenal Primatesta y su complicidad con la dictadura argentina, que hizo desaparecer a miles de personas y vendido a sus bebés.

 

Hoy la jerarquía eclesiástica le pone mordaza a Ticona porque dijo que la Casa Grande del Pueblo es progreso; en cambio, como muestra de progreso aquella jerarquía dio su pleno apoyo la capitalización enajenadora de los recursos naturales del pueblo boliviano. La iglesia católica ha sido en muchos casos la protegida y en tantos otros más la protagonista y corresponsable de la políticas conservadoras y del statu quo político y social de la república boliviana (lease monseñor Jesús Juarez), fenómeno análogo en América latina. Desde la colonia hasta las dictaduras militares fue igualmente la institución que o bien cerró los ojos o bien terminó avalando dichas políticas basadas en el odio contra el que piensa diferente, el menosprecio hacia los pobres e indios y la altanería, principalmente religiosa hacia  otra fe. Para ello utilizó sus medios; uno de ellos fueron los curas mediáticos como Jose  Gramount de Moragas o el cura Pérez, que propalaba la infame ‘tesis de las dos Bolivias’: la productiva en el Oriente empresarial y racista, y la conflictiva en Occidente, que se opuso a la exportación del gas por un puerto chileno a precio regalado; y aun peor, durante la guerra del gas apoyó al gobierno de Goni- Sánchez Berzain, juzgados hoy por genocidio. Fue el mismo cura, Eduardo Pérez Iribarne que irradiaba desde Fides que el idioma aymara lo hablaban los ignorantes e indios analfabetos; poco le faltó medir sus cráneos. En ambos casos así pagaba Pérez al país por haberle dado ciudadanía.

 

Todavía está fresco el recuerdo, por ejemplo, de lo contrario de esa iglesia derechista: el cardenal salvadoreño Carlos Arnulfo Romero o más próximo a nosotros Luis Espinal, porque no comulgaron con estas políticas reaccionarias avaladas por su propia jerarquía, lo que significa que las victimas también las produce hasta en sus propias filas. Tampoco es de extrañar que los curas tercermundistas fueran despareciendo con el descalabro del la URSS y los países socialistas y la aparición del neoliberalismo les puso fin, mientras que la iglesia maquillaba su apoyo a las dictaduras y al llamado ‘Plan Cóndor’, en primera instancia, y luego se disfrazó de demócrata.

 

IMPUNIDAD

 

En cambio, la protección hacia los abusadores sexuales o pedófilos de parte del Clero es manifiesta y cínica. Por ejemplo hay el caso de un ciudadano boliviano, natural de Cochabamba- Bolivia, que denuncia casos de esclavitud sexual en pleno siglo XXI realizado por curas, entre los años 1998 y 2000. Denunció el hecho en 2012, pero sin haber sido escuchado. Según el medio Religión Digital, este affaire compromete a la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol y de María Madre de la Iglesia, que fue fundada en Barcelona. Cuenta que sufrió los abusos entre los 18 y 23 años. El caso llegó a Roma y lo comparan con el escándalo del padre Maciel. ¿Y quién es el padre Maciel? Dice el medio: “fue el fundador de los Legionarios de Cristo que fue encubierto por años por jerarcas de la Iglesia Católica.. “Esta asociación pública de fieles, creada en España y liderada por religiosos españoles, funciona como una auténtica secta. Una mafia espiritual dedicada al abuso sistemático de seminaristas y novicias, a los que hacen ir completamente desnudos en sus casas y que se convierten en esclavas y esclavos sexuales y laborales, a disposición permanente de los líderes de la organización”.

 

Ya ¿para qué hablar de los múltiples casos de pedofilia cometidos por curas y silenciados en muchos casos por la curia? En todo caso, lo que cabe a La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), es pedir perdón por sus pecados republicanos y abrir su mente hacia otras religiones, ya no sentirse dueños de almas y que los pongos se acabaron.

 

 

 

 

 

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