La coartada inverosímil de médicos, gobernadores y oposición al SUS

In Bolivia, Principal

Por Marcelo Inti Saravia (*)

El 1° de marzo quedó inaugurado el sistema Único de Salud, gratuito y universal; lo que significa que se está implementando por primera vez, pese a los agoreros de siempre, una verdadera política de Estado en salud. En dos meses un millón 200 mil ciudadanos se incorporarán; solo desde su implementación hasta el día 6 se atendieron a 35 mil ciudadanos (Cambio (06/03/19). Así Bolivia se convierte en el 6° país en América del Sur que cuenta con un sistema de salud universal, el 64avo. en el mundo y el octavo en América latina, dando así fiel cumplimiento a lo que establece el Artículo 35, parágrafo I, de la Constitución Política del Estado: “El Estado en todos sus niveles protegerá el derecho a la salud, promoviendo políticas públicas orientadas a mejorar la calidad de vida, el bienestar colectivo, y el acceso gratuito de la población a los servicios de salud”. En el SUS se incluye al área rural, las comunidades, los interculturales, indígenas, grupos urbanos, etc., que antes carecían de cualquier cobertura universal en este sentido.

Fernando Leanes, representante de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) para Bolivia, “hay intereses económicos creados en el ramo médico para no dar vía expedita a este beneficio, que recibirá el 51% de los bolivianos, ya que junto con políticas de promoción y prevención mejorará sustancialmente la vida familiar y comunitaria. (La Razón 2/3/19 A2). También dijo Leanes: ‘el financiamiento del SUS se mantiene dentro de los márgenes de efectividad y prudencia’. Que un importante funcionario en salud declare aquello desmiente al primer frente contra el SUS: los médicos.

Lastimosamente muchos profesionales lucran con la necesidad de atención, ello asociado a la negligencia, lo que parece ser una ecuación: a cliente más pudiente mayor seguridad. Según un reportaje de La Razón (03/12/2012): “Se sabe que existen “redes” de médicos especialistas que se transfieren los pacientes sobre la base de diagnósticos parciales, cuando no inexactos, multiplicando tanto el gasto en consultas, exámenes y medicamentos, maximizando el beneficio en detrimento del paciente; requerimiento de exámenes clínicos innecesarios y a menudo recomendando laboratorios que “hacen precio” a los pacientes. Por ej. una persona buscó ayuda médica por una picadura de abeja, se le prescribió una radiografía, concluyendo que la inflamación terminaría desapareciendo sola. La situación es aún peor en el caso de medicinas que curan los síntomas, pero no la enfermedad, multiplicando el gasto tanto en productos farmacéuticos como en nuevas consultas médicas. En suma, ‘priorizan el lucro en lugar del servicio’. Hay consultas que sobrepasan los 500 bolivianos.

Se recuerda el caso de un menor de tres años de edad de familia de escasos recursos, al cual en vez de extraerle el riñón con cáncer se le extrajo el sano; recién luego el riñón enfermo. El médico que realizó la cirugía en el hospital Oncológico de Santa Cruz. Oscar Urenda, Secretario de Salud de la gobernación cruceña, manifestó que no es la primera vez que este profesional opera en el Oncológico, sino que ha venido colaborando (¿acaso la gobernación no revisa los perfiles profesionales para que en vez de colaborar presten un servicio normal y eficiente) por varios años en cirugías en ese nosocomio especializado en tratar problemas de cáncer (El Deber 06/09/18). Así irresponsablemente la gobernación cruceña maneja la salud, permitiendo el ejercicio a profesionales que operan como favor, como en el presente caso.

Los médicos suelen defenderse entre ellos ante casos de negligencia médica y mala práctica. Actúan de forma corporativa, como el Dr. Luis Larrea, pronto a salir en defensa de sus colegas (el caso de una médica de Santa Cruz con la muerte de un menor). El sueldo de un profesional como Larrea bordea seguramente los 16 mil Bs, además de las consultas. Queda claro que él y los médicos se opongan al SUS, aún en el momento de implementarse; porque sin duda verán afectados sus intereses económicos. En esta lógica entran igualmente las grandes cadenas de farmacias, los proveedores (durante el neoliberalismo no solo se metían autos de contrabando sino medicamentos vencidos); clínicas privadas y hasta consultorios, sin control.

El segundo frente contra el SUS lo han abierto tres gobernadores: Félix Patzi, Rubén Costas y Adrián Oliva (ex ministro de Carlos Mesa), de La Paz, Santa Cruz y Tarija, que se niegan a firmar el acuerdo con el gobierno nacional e implementarlo en sus regiones. Las argucias que esgrimen son la falta de infraestructura, equipamiento y profesionales, a pesar de los 2000 millones de $us de inversión que se darán en infraestructura con el Plan de Hospitales, por ej. En cuanto al tratamiento contra el cáncer, el presidente Evo Morales becó a 11 jóvenes de la Agencia Boliviana de Energía Nuclear a la Argentina, para que luego ‘pongan en funcionamiento la Red de Institutos de energía atómica en La Paz, El Alto y Santa Cruz’. (Cambio 28/02/19). En el caso de Patzi no hay duda de que descuidó el 3° nivel; sin embargo, hasta la fecha no hay noticias de su acelerador lineal para tratamiento contra el cáncer en el departamento de La Paz.

Está claro, bajo la Ley Marco de Autonomías, tanto las gobernaciones como las alcaldías hace tiempo que dejaron de cumplir con su rol. La salud no debe ser encarada solo por el Gobierno central, Patzi, Costas y Oliva son también responsables por sus descuidos en este tema. Los opositores también han puesto su cuota negativa. Según el diputado Wilson Santa María: “el SUS es una medida electoral, pues ni siquiera conocemos el perfil epidemiológico del país, cuáles son las enfermedades crónicas, recurrentes etc.” (radio Panamericana 17-2-19).

Carlos Mesa declaró una vez que admira al escritor Mario Vargas Llosa, portavoz mayor del neoliberalismo; en ese sentido ya se declaró enemigo del SUS y todo lo que huela a estatismo. Durante los años 90, Carlos Mesa fue el periodista que con “más entusiasmo defendió el periodo neoliberal”; en realidad hizo lo mismo con la capitalización, es decir la transferencia de activos, gestión y administración del estado hacia empresas privadas, preferentemente extranjeras. Por lo cual no es casual su oposición al SUS.

Lo que parece cierto es que con el SUS, Bolivia literalmente ha dado un paso vital, sencillamente porque el modelo en salubridad pública se ha cambiado. Pero la lucha por conseguirlo ha sido ardua, lo evidente es que se ha dado un paso, muy significativo, en la conquista de plenos derechos hacia un estado de bienestar.

(*) Marcelo Inti Saravia, es investigador en temas históricos, políticos y sociales; y miembro de la Comunidad Antiimperialista de Bolivia.

 

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