Golpe anticipado a Lula da Silva

In Bolivia, CatArtBolivia

Por Eliseo Cabral*

Nos dice Lluís Bassetes ‘la geopolítica, como la naturaleza, tiene horror al vacío, cuando desaparece una superpotencia, suele aparecer otra que aspira a realizar idénticas funciones de estabilización.

En el caso de Brasil lo que precisamente está pasando es la falta de estabilización ante el vacío institucional y democrático dejado tras el golpe congresal que entronizó a Michel Temer a la presidencia; y por la obstinada y delincuencial insistencia de parte de ‘la restauración  conservadora brasileña’ de sacarse de encima a Lula encarcelándolo, y de esta manera desconociendo sus derechos humanos de postularse otra vez a la presidencia. En consecuencia, mandar a toda costa a Lula da Silva a la cárcel es culpabilizarlo de ‘algo’, escarmentar al líder del Partido de los Trabajadores. Y es que solo Lula puede llenar ese ‘vacío de horror’ que está alimentando a la derecha brasileña, porque es justamente ese vacío democrático y el caos de corrupción consiguiente, lo que le conviene a la oligarquía trasnacional local, como queriendo curarse en salud de que el seguro ganador (Lula da Silva) de las elecciones en ese país en octubre del presente año restaure, por el contrario, el proceso de liberación de su pueblo cuando gane.

En segundo lugar, al encarcelarlo, allanan el camino para que regrese la injerencia, con sus políticas neoliberales de capitalización del estado, privatización de la educación, eliminación paulatina de la transferencia de recursos para las políticas sociales; en suma la política ‘fácil’. En tercer lugar, trabar la implantación de un modelo más internacionalista y enfocado hacia América Latina como punta de lanza dirigida al desarrollo económico y geopolíticamente autónomo de la influencia de EEUU. Es ya vox populi una expresión de Dilma Rousseff, quien acusó al golpista de Temer, y en general a toda la derecha reaccionaria brasileña, de que estos ‘le hablan fuerte a Bolivia, pero bajito a  EEUU’, mostrándose así su vergonzante sumisión a Washington.

Tal como dice el periodista Santiago Gómez ‘la democracia en Brasil no pende de un hilo, ese hilo se cortó cuando la destituyeron a Dilma. Lo que pasó fue que el PT no dejó vacíos los espacios en las instituciones de la democracia’. Haciendo una aproximación con este postulado más bien se están abriendo peligrosos vacíos, porque cuando se decide ‘desaparecer’ a un líder de la talla de Lula, no aparece uno nuevo, sino un Brasil en retroceso democrático y hacia la dependencia geopolítica y financiera otra vez del norte.

Y ahí se demuestra la doble moral de la Justicia brasileña, a la cabeza del supuestamente ético juez Sergio Moro, porque por ej. nunca prosperaron los procesos abiertos contra Temer en base a dos acusaciones puestas ante la Fiscalía General de Brasil, pero de las que fue absuelto por el Cámara de Diputados, porque sencillamente estaban implicados en los casos de corrupción que precisamente investigaba Moro. Y si en principio sus investigaciones sobre Petrobras y el famoso caso Lava Jato prosperaron, hoy, esa misma investigación está en tela de juicio por el doble rasero de esa justicias de enviar a la cárcel a Lula y exonerar a Temer, quien incluso está pensando en postularse a la presidencia en 2018.

Este recorte a su democracia, seriamente dañado ya con el primer golpe en contra de la legítima presidenta Dilma Rousseff, y su posterior destitución, igualmente está poniendo en peligro incluso las políticas a todas luces positivas implementadas por el gobierno de Lula, que sacó de la pobreza extrema a 28 millones de brasileños, elevó el salario mínimo vital hasta casi un 70 %, pero sobre todo -uno de sus mayores logros- fueron sus políticas de integración regional a través de UNASUR, y también de forma directa, particularmente con Bolivia. Fue un proceso que permitía ver el futuro con claro optimismo en los países de la región, y sobre todo sin pretensiones hegemónicas ni de supremacía del gigante latinoamericano, cuando su avance social y los derechos civiles marcaron una época de verdadera democracia. Actualmente es solo darle tiempo a la derecha pro imperial, y sus varios intentos de quebrar a UNASUR, y cualquier proyecto de emancipación latinoamericano, destruyendo lo que se asome como unidad política, geográfica y económica en aras de dejar de ser, de una vez por todas, el patio trasero del imperialismo.

El quiebre de UNSAUR jamás fue sopesado por la derecha boliviana, con Jorge Quiroga, Rubén Costas y Samuel Doria a la cabeza. Y es bueno recordarles que cuando las logias separatistas de la ‘media luna’ intentaban romper la unidad territorial y política de Bolivia, principalmente con el golpe cívico prefectural en Santa Cruz, fue UNASUR la que rechazó la posibilidad de secesión; a este respecto la OEA, por contrapartida, nunca condenó a los líderes separatistas, más bien hoy en día son aliados de ese proyecto de destruir  un verdadero polo regional y latinoamericano y alternativo s los designios de Washington.

La clase media boliviana decadente (según Álvaro García Linera) aplaudió desde diversas plataformas y medios de prensa, como Pagina 7, el linchamiento político de Lula; pero y en general así como la derecha brasileña en su papel de las ‘políticas fáciles’ y mercado mundial solo le están pavimentando el camino al ultra derechista y ex militar Jair Bolsonaro, quien se ofrece para, en otras palabras y parafraseando a Donald Trump, ‘hacer grande a Brasil otra vez’, con los resultados a la vista.

Pero este populismo fascistoide no es más que un ajuste de cuentas con los excluidos del Brasil y para que vuelvan a la segregación racial, la división social y la exclusión económica antes de Lula da Silva. Con él, como se dijo ‘se entierra el milagro brasileño y al BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)’.

El presidente Evo Morales fue claro al respecto, cuando declaró mediante su cuenta de Twiter: ‘ Elección sin Lula es fraude; cárcel sin juicio, delito. Brasil sufre el peor golpe (la encarcelación  de Lula da Silva).Los pueblos de de Latinoamérica denuncian el más grave atentado perpetrado por la derecha pro imperialista ante los ojos del mundo’.

Y es así, igualmente  calla la OEA, excepto cuando los nuevos movimientos de liberación, buscan los espacios vacíos de injerencia, para desde allí comenzar su propia articulación.

 

*Eliseo Cabral es Lic. en Humanidades e investigador en temas históricos, sociales y políticos y miembro de la Comunidad de Investigadores Anti-imperialistas.

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