CARLOS VALVERDE B., EL LOBO CON PIEL DE CORDERO

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Por: Eliseo Cabral

Carlos Valverde Bravo estuvo involucrado en una red y banda boliviano-colombiana de narcotraficantes que operó durante los años 1992-93, cuando cogobernaba la coalición del llamado ‘Acuerdo Patriótico’ (1989-1992), conformada por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y Acción Democrática Nacionalista (ADN) del ex dictador Hugo Banzer y su otrora enemigo y perseguido político Jaime Paz Zamora como presidente de la República. La argucia para formar tal alianza antitética fue ‘cruzar ríos de sangre’. También participó del mismo como ministro de planeamiento el llamado ‘Zar de las privatizaciones’, Samuel Doria Medina.

Carlos Federico Valverde Bravo fue Funcionario de la Dirección Nacional de Inteligencia del Ministerio del Interior, por ese entonces; desde marzo de 1990 hasta el 7 de agosto de 1993. Durante todo ese periodo dio protección a una banda de narcos comandada por Jesús Hernando Gutiérrez Mancilla (alias Nando). Finalmente, el caso devino en escándalo internacional cuando el 20 de octubre de 1993 se descubrió y desarticuló dicha organización criminal con el caso conocido como las ‘narco estatuillas’ (fabricadas en Cochabamba llevadas a Santa Cruz, y de ahí al exterior del país). Bajo el paraguas oficial usaron una novedosa técnica para fabricar estatuillas con diversos motivos, mientras la cocaína era mezclada con resina acrílica para que las estatuillas parecieran de vidrio. El día en que aquella fecha cayó esta banda, entre los que figuraba Carlos Valverde, fue cuando las fuerzas antinarcóticos descubrieron las famosas estatuillas, algunas de las cuales contenían hasta cinco kgs. de cocaína pura. Según las autoridades policiales, Valverde no solo había entregado credenciales al jefe de la banda, Nando Gutiérrez, sino a varios más de la red de narcotraficantes, aunque aduce ‘que no recuerda los nombres de los otros beneficiados, excepto el de Roger Landívar, quien era el encargado de transportar la droga a Colombia y luego fue declarado prófugo.

En esta banda delincuencial figuraba igualmente un sicario, que estaba encargado de la seguridad de la misma, pero en general operaban como un grupo paramilitar, similar a los grupos que usaba el ex dictador García Meza. Luego, Valverde estuvo preso en las cárceles paceñas de Chonchocoro y San Pedro y obtuvo la libertad gracias a presiones e influencias, pasando incluso por encima de la Ley 1008, lo que le da a su liberación un sentido de impunidad para sus actos y palabras.

Gutiérrez recibió durante casi dos años la protección del ex funcionario Carlos Valverde, quien le proporcionó hasta dos credenciales del Ministerio del Interior para qué actuara con total impunidad. Como se supo luego Valverde y Nando Gutiérrez habían gozado de la confianza del propio presidente de Bolivia, Jaime Paz Z., y que consta en la declaración hecha por el propio Valverde ante la fiscalía de Santa Cruz, el día 4 de noviembre de 1993. Uno de los subterfugios que usó Valverde en su defensa fue que le dio la credencial a Nando Gutiérrez para que trasladara un automóvil blindado hasta La Paz. El vehículo estaba destinado al Presidente Paz Zamora, pero se trataba de un auto usado y además robado, que iban a venderlo en 120 000 $us y por contratación directa, cuando la norma era que cualquier suma no debía exceder de los 10. 000 B$.

Valverde ya tenía relaciones con narcotraficantes desde 1973, mientras la connivencia de la alta jerarquía mirista con los carteles de la droga no es nueva; aún se recuerda el caso de los ‘narco arrepentidos’, donde varios y conocidos narcotraficantes del oriente, entre ellos Oscar Roca, Antonio Naciff, Villavicencio, Carmelo ‘Meco’ Domínguez & otros; junto con Isaac ‘Oso? Chavarría, (este último figuran en el caso Narco vínculos; inclusive hay una fotografía de Samuel Doria medina posando con Chavarría, financiador además de las campañas del MIR, en una de sus estancias en Santa Cruz) quienes sellaron un pacto con ese gobierno a cambio de conservar y blanquear sus lujosos bienes.

Pero como escribió alguien “Es imposible pedir a algunos periodistas del neoliberalismo, que se enfrenten con las normas éticas; están inundados de prejuicios morales destructivos que hacen difícil afirmar su salud mental que solo alcanza a una producción panfletaria en sus expresiones orales y escritas, que falsifican arbitrariamente la realidad con subjetivismos propios de los desenfrenados predicadores de la mentira“. (Corrupción en Medios y periodistas, Tiempo de Opinión 28.4.2002).

El perfil de un personaje con esos antecedentes no puede ser más explícito; además que una vez ‘blanqueado’ como periodista, fuel el que le dio el sustento mediático a la Media Luna, un proyecto separatista financiado por las logias empresariales del oriente, y cuyo fin era debilitar al Estado boliviano y, en último caso, su disolución mediante la paramilitares a la cabeza del  mercenario Eduardo Rozsa Flores. Pero revisando aún más el historial y prontuario de Valverde, tanto como el periodista que acabamos de mencionar, como el hombre público como funcionario, da cuenta de una personalidad irresponsable, dispuesta a acomodar leyes y derechos según su un puro instinto destructivo; alguien para el que no existen dilemas éticos o morales, ni noción de lo que es o no la infamia o el crimen.

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